domingo, 27 de octubre de 2013

¿QUÉ ES LA REFLEXOLOGIA?


Encuadrada dentro de las llamadas “terapias naturales” o también “terapias alternativas” la reflexología es una disciplina holística que tiene raíces milenarias, ya hace 5.000 años chinos e hindúes trataban trastornos y enfermedades a través de la presión con los dedos de puntos específicos del cuerpo.

La reflexología parte del supuesto que el cuerpo humano está atravesado por lo que podríamos llamar líneas de energía o canales energéticos y que estos canales energéticos interrelacionan diferentes partes y órganos del cuerpo, asi que presionando una parte especifica de la superficie corporal se puede ejercer un efecto reflejo sobre otra parte de esa misma superficie o sobre zonas internas para lograr como fin último la homeostasis o equilibrio fisiológico.

De manera que la reflexología actúa presionando con los dedos ciertas zonas del cuerpo para así ejercer un efecto equilibrador sobre el funcionamiento de los órganos internos y el ultima instancia sobre el cuerpo humano como un todo.

La reflexología tiene diversas especialidades, que si bien utilizan técnicas semejantes actúan sobre diferentes superficies corporales. La mas conocida es la reflexología podal la cual actúa sobre la planta y dorso del pie. Las partes del pie se corresponden con diferentes zonas corporales y presionando las primeras se puede obtener un efecto reflejo sobre las segundas.

También existe la auricoloterapia que utiliza el pabellón de la oreja como zona de actuación, en este caso para ejercer presión suelen utilizarse semillas, bolitas de acero o, en el caso de la acupuntura, agujas.

Una variedad mas reciente es la Facioterapia Dien Chan desarrollada en los años 80 en Viet Nam. Esta técnica desarrolla mas de 600 puntos de presión en el rostro que no corresponden a los puntos de acupuntura aunque en algunos casos pueden coincidir con ellos.

Por último tenemos a la Iridiologia que es mas una técnica de diagnostico que de actuación y se basa en el examen del iris del ojo humano para, a través de sus alteraciones, descubrir disfunciones y enfermedades, bien sea de órganos específicos o del cuerpo en general.